viernes, 25 de abril de 2014

Julio y sus 'pasos del sabor'


Los pies de Julio César Ramos Morillo sí saben lo que es el baile, el sabor y la recreación. “Nací con ese swing caribeño”, aseguró sonriente. Desde los cinco años demostró su pasión por bailar toda clase de música sobre todo la del Caribe, en la que los tambores marcan el paso. La salsa y la champeta son los ritmos que más le gustan.
Cada mañana, con su equipo de sonido incorporado a la chaza de dulces tradicionales, de donde deriva su sustento desde hace 39 años, es la sensación de la calle 30, entre carreras segunda y tercera. “El baile es una estrategia para llamar a los clientes y es bueno para estar en buen estado físico. Cualquier hora es buena para eso. Lo único que se necesita es tener el ánimo, estar bien de salud y la fe puesta en Dios”, dijo.
Sonó una champeta, sus pies como embrujados contagiaron a todo el cuerpo y Julio se puso a bailar. Clientes y transeúntes no pudieron ser ajenos al espectáculo, hicieron un pare entre sus afanes y lo vieron ‘tirando pases’, aplaudiendo y gozando. El show les robó una sonrisa, les hizo olvidar sus problemas por un instante y los dejó con una mejor actitud para continuar con su día.
 “Me divierto bailando toda clase de música y trabajando en mi chaza, en armonía con las demás personas”, sostuvo el vendedor, quien siguió bailando, dejando que el ritmo se apoderara de su ser y demostrando que a sus más de 60 años hay baile para rato.  @bmberrio

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